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¿SOLIDARIDAD O CARIDAD & ANESTESIA?

13 Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud.

Lucas 9:13

El Buen Jesús, cómo siempre no echo balones fuera y pidió a sus discípulos que tampoco lo hicieran y ellos mismos dieran de comer a aquella multitud.
Esa carencia material continua existiendo por la misma razón que existe hoy y las excusas para no compartir también siguen siendo las mismas.
Los apóstoles pensaron que era imposible dar de comer a tanta gente. Y además:
¿De que valdría compartir lo poco que tenemos, para ser aún más pobres si con eso no voy a eliminar su hambre? 
Según decía Jesús, así pasaríamos hambre nosotros también.
Pero fue cuando ellos se compartieron lo poco cuando se produjo el «milagro», quizás producido por el ejemplo que dieron a la multitud, esta reaccionó compartiendo lo poco. Algunos guardarían  más de lo que decían y otros de verdad no tendrían nada. 
Pero al final hubo para todos y sobró.
¿Pero que habría pasado si Jesús y los suyos se hubieran reservado su parte por «seguridad»? Algo legítimo. Pues seguramente no se habría producido el «milagro» cómo hoy tampoco se produce.
Más bien al contrario.
Muchos han hecho de la pobreza material un negocio, una forma de justificar su existencia como religión o partido político.  Centrándose en el fruto de la injusticia, sin ir al origen de la misma. 
Hoy tenemos un monstruoso sistema de sostenimiento de la pobreza material, de la que viven miles de instituciones, ONGs, Iglesias etc… Que se dedican a dar adictiva morfina en forma de aportaciones económicas, acogida en habitaciones o pisos, Comida, trabajo facilitado etc..A quien la pida a cambio de nada o de alguna actividad formativa o colaboración. Este medicamento es necesario para paliar el dolor agudo de la carencia inminente e incluso ayuda de verdad a algunos que necesitan un empujón para salir adelante.
Estas Ayudas se basan las políticas de muchos partidos o en cosas peores como la restricción de le libertad de los que ellos consideran enemigos. Todo vale, hasta la violencia con tal de la uniformidad de que todos sean de una misma clase social, mientras que a ellos no les falta de nada.
Parte importante de la iglesia ,se ha unido al carro de la sostenibilidad de la pobreza y luego diré por qué.
Todas estas obras bien intenciónas no se dirigen al origen del problema, sino a sostener la pobreza en un estado comatoso, donde se seda al paciente para evitarle dolor, pero de paso para que no moleste demasiado o que despierte y se arranque todos esos tubos que le alientan y le mantienen en este estado.
En muchas ocasiones los mismos que fomentan la acumulación de riqueza por parte de unos pocos, mientras otros pasan dificultades, son los mismos que ayudan a mantener grandes instituciones de asistencia al comatoso. Entonces es el pez que se muerde la cola, hasta que se devora así mismo.
Nuestra iglesia y otras, (aunque solo hay una), se resisten a ser otra ONG y pedimos a  otros que cambien su actitud, mientras parte de nosotros viven cerca del poder, en palacios y tienen obras grandes o pequeñas que funcionan como ONGs aunque se llamen obras y estén basadas supuestamente en el Evangelio. 
Es como si Jesús se hubiera hecho a amigo de Rey Herodes y de todos los sumos sacerdotes para montar una gran organización o sistema de limosnas, mientras Él y sus discípulos viven con el sueldo de asegurado o mucho más.
¿Alguien habría creído a aquel Jesús?
Pues lógicamente no nos piden creer a nosotros, si vivimos exactamente igual que cualquier otro.
El problema de raíz no es otro que el miedo. Si señores. El miedo. 
Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»
Mateo 14 22-36
Acumulamos por miedo a quedarnos sin nada, a que nuestros hijos no puedan tener lo que pensamos que es necesario. Tenemos miedo a perder una posición social, de poder o simplemente a no poder alimentar una forma de vida basada en el consumo y la apariencia.
Para ir a la raíz del problema, tenemos que ir con Fe o lo que es lo mismo, con confianza en que siempre se producirá el «milagro» de los panes y los peces. Pero milagro empezó en la misma comunidad de Jesús. Ellos fueron los primeros que cambiaron su forma de vida, compartiendo sus bienes entre ellos esto se hacía extensible a los que se hacercaban, interrogándoles y preguntándose si Jesús era el Mesías. 
Pero otros no querían cambiar de forma de vida y sólo iban con Jesús porque con el se llenaban el estómago:
Jesús les respondió y dijo: En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado.
Juan 6:26
Luchar con el egoísmo es complicado y el exigir un cambio es peor aún, pero se hace imposible cuando los que lo pedimos vivimos acomodados y nos codeamos con los que mas ayudan a que todo siga igual.
No entendemos que ser cristiano es otra cosa que seguír una tradición religiosa, porque se nos ha vendido así. 
Ser cristiano es vivir en un milagro. Ser parte del milagro de la vida en mayúsculas. 
Es vivír confiando. Es vivír una comunidad abierta a todos los que quieran cambiar el guardar por el compartir. 
Pero ser cristiano es sobretodo acompañar este cambio sin obligar, ni violentar a nadie.
Ser cristiano es vivir entre la gente que estás acompañando, cómo uno más, entonces se produce el milagro. 
La parte más importante del cristianismo está por estrenar, es esa parte que se hace pionera en un cambio hacia la justicia y la paz universal, impulsando un cambio primero en nosotros y luego invitando a quien se quiera unir.
Haciendo consciente de que el yugo opresor, lo llevamos y ponemos todos los que derrochamos, mientras otro no comen. Nos hacemos exclavos cuando tenemos unas necesidades insostenibles por el planeta. Nos hacemos la trampa cuándo dirigimos nuestras fuerzas u talento a otras cosas que no sea el bien común, cómo las armas y la guerra etc..
En mi experiencia y en la de otros muchos, es posible vivir de una forma justa o más justa.
Pero sobretodo tenemos que tener claro, que la Iglesia no es una ONG, con sus voluntarios. Es el cuerpo místico de Cristo. Un Cristo que ayuda a descubrir nuestro verdadero Yo y en el a Dios, desde la cercanía y al mismo nivel. 
Estimulando las capacidades del acompañado y respetando su libertad de acción aunque perdemos se pueda equivocar, porque equivocarse es parte del aprendizaje.
Él se hizo pobre para que comprendieramos y este es el único camino, el de la sencillez en comunidad, el único que da testimonio de Cristo. Siempre en una comunidad libre y abierta que comparte lo que tiene y que no da de lo que se sobra, aunque sea mucho. 
Solo siendo nosotros humildes, podremos invitar a otros a vivir más humildemente, para que no se coman la parte de otro, o para que no destrozen la creación por producir más cosas innecesarias. 
Todo esto por amor y sin amor no quiere nada.
Comunidad Misión Emmanuel.

¿CONFÍAS?

«Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: Hijo, vete hoy a trabajar en la viña. Y él respondió: ´No quiero´, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ´Voy, Señor´, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» Mateo 21, 28-32


Hoy las personas de Fe parecen estár divididas, digo parece porque en el fondo no es así y lo comprenderéis después de mi reflexión.
El mundo nos va condicionando desde que somos niños aportando todo tipo de juicios externos o más bien prejuicios en nuestra mente, comenzando en ese momento el camino de la disociación a través de conceptos claros de clasificación de personas, como el clasicismo social o los diferentes colores políticos, seguidores de distintas religiones o culturas. De esta forma enseñamos en nuestro cerebro separar unos de otros y a no ir más allá de las apariencias externas.
Cuando llegamos a la madurez, si llega algún día, podremos intuir está gran mentira global y si perseveramos, podremos optar por el autoconocimiento y el verdadero juicio interno o más bien tomar verdadera conciencia del mundo desde nuestra autenticidad.
No te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino.
Marcos (12,13-17)
Así cómo dice nuestro Señor, el último y por eso el primero, debemos de no fijarnos en lo que uno sea, sino más bien en el camino que toma, (Yo soy el camino…) 
Viendo el camino podemos saber la dirección que toma.
Y Ahora llega lo importante, recordando que nosotros tomamos el camino y el camino nos toma también a nosotros, influyendo de forma  bidireccional. Nosotros caminamos y el camino nos va transformando.
EL CAMINO DE LA TRASCENDENCIA:
Este es el verdadero camino. Verdadero porque lo toma todo el que es auténtico y consciente. Este es el camino de los que confían y por este podemos llegar ahora sí a separar para volver a unir a la gente en dos únicas formas de vida:
Sólo hay dos tipos de personas, las que confían y las que no. Y sólo las podremos reconocer por sus frutos o caminos.
(Por sus frutos los conoceréis. Lc. 6.43-44)
El reconocerlo es fácil, pues los que se fian son pocos y los que no mayoría.
Los que confían han tenido que realizar un bautismo de fuego (segundo bautismo de Jesús)  
¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?
Mc 10, 32-45
No todo el que dice sí va y algunos que reniegan terminan yendo, una vez comienzan a ser más conscientes.
Pero todo el que camina por el camino de la Fe o de la confianza ha tenido que arriesgarlo todo en algún momento por ser auténtico o verdadero, que no es lo mismo de ser verdadero socialista, verdadero catolico o verdadero musulmán. 
Por ejemplo, en el camino de la verdad, que es camino de servicio por ser la verdad como la Luz que ilumina (se entrega) donde estamos, (Vosotros sois la Luz del mundo). En este caminar podremos compartir paso y ritmo con personas en teoría muy dispares a nosotros como en la iglesia gente de Comunidades de Base con gente del OPUS,  dejando atrás esa visión de progre o retro por la verdadera visión de personas que han confiado y tienen verdadera Fe o no. Y terminas construyéndo el Reino de Justicia con quién menos esperas, incluso con personas ateas que no saben ni conocen la razón de su confianza o incluso con personas de otras religiones con las que terminás haciendo Comunidad por vivir lo mismo que tú vives y caminar exactamente en tu mi de misma dirección, el camino hacia la verdad, la libertad y la justicia.
Los que no confían se quedan en lo formal, en la servidumbre de lo que se debe hacer según la dictadura cultural del momento, de la religión que te ha tocado vivir por haber nacido donde has nacido o la clase social a que (no) perteneces.
Entrando en una dinámica de defensa de la no Vida difícil de superar, pués la continua búsqueda seguridad les mantiene muy ocupados, por no hablar de la necesidad de mantener las falsas necesidades, como el poseer cosas, que les termina poseyendo. Un círculo vicioso reforzado por una sociedad consumista que te hace sentir bien, mientras que te pone los grilletes de por vida o de por muerte mejor dicho. Y si intentas «Salvarlos» te darás con un muro de hormigón armado de númerosos argumentos, basados en el miedo y el por si acaso. Lo único que podemos hacer por ellos es seguir siendo nosotros mismos, sin juzgarles ni intimidarles, pues sólo conseguiremos el efecto contrario. 
«Deja que los muertos entierren a sus muertos» (Lc 9,51-62)
Sólo si ven el buen fruto, podrán tener la oportunidad de cambiar y confiar.
En el camino de la confianza iremos descubriendonos a cada paso y redescubriendo el mundo como realmente es, lejos de querer entenderlo todo para poder sentirlo todo con intensidad.
Ese verdadero entender, que tiene más que ver con la aceptación y la experiencia que con la descripción literaria de las cosas, ese entender al que se refería Jesús cuándo decida ¡¡¡Gracias Padre por ocultar esto a los sabios, entendidos y dárselo a conocer a los «sencillos»!!!
Así es, «los sencillos», que no simples. La gente que confía suele ser gente sencilla, que acepta no sin esfuerzo una vida en abundancia de renuncias para permanecer en la verdad. La verdad no le pertenece a nadie y nadie que permanece en la verdad es dueño de nada, para tenerlo todo.
En el desposeimiento te tropiezas con la comunidad dentro de la gran comunidad, pues eres consciente de que «Todos Somos Uno» y en la comunidad de comunidades hayas más Verdad y servicio que disfrutas con el néctar del amor. 
Así pués te puedes encontrar siendo parte de algo que nos trasciende y que refleja más luz que cualquiera, pues esa luz ya no será de nadie para ser de todos.
Los que confian tienden a unirse por el espíritu y a trascender sus diferencias sin perder su diversidad, creando algo mayor a ellos mismos. Una unión que hace que puedas compartir con gente que hace lo mismo (entregar su Luz) que tú de formas muy diferentes. Personas que se entregan acompañando, cuidando y sobretodo amando.
Daniel Almagro
 

LA VERDAD OS HARÁ LIBRES.

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 y conoceréis la verdad, y la verdad os 

hará libres.(Juan 8:31-38)

¿Pero quién quiere o busca la verdad si está duele o nos cuestiona?

¿Quien permanecerá, si se precisa de esfuerzo de esfuerzo y renuncia?

¿Quien puede creer en la verdad si no quiere desnudarse ante ella?

¿Quien quiere libertad si esta te exige coherencia y responsabilidad?

¿Y Quien quiere ser discípulo, si ya lo sabe todo?

De forma que elegimos la mentira, que más se acerque a cubrir nuestras supuestas necesidades.

Empezando por la (falsa) necesidad de justificar nuestra Vida de mentira y para eso no hay nada mejor que nuestra profesión, entre otras aficiónes o más bien adicciónes. Entonces se produce el: «Yo soy Médico», «yo albañil», «yo ingeniero»… «Yo soy tu Ego» o falso «Yo».

También la familia nos ayuda a justificarnos: «Yo Soy Padre de dos hijos», «Yo Soy casado» o  «Yo soltero»…

La necesidad, el poder y sobretodo el dinero lo justifica todo. «Yo no puedo, soy pobre». «Yo Soy Director y tengo»….

Y La Salud es lo más importante, aunque todos debemos enfermar y morir como algo natural.

Para los más allá, dicen «Yo soy Cristiano», o Musulmán, Judíos, Zen, ateos… Pero nada más allá de la verdad. Sobretodo para los religiosos, que viven lo establecido como verdad absoluta, adhiriéndose a ayunos, ritos y otras peculiaridades de la religión y su eterno Ego.

En verdad ninguno somos nada de eso, ni necesitaríamos justificar nada, si hubiéramos elegido la Verdad, que sin dejar de hacer o no esos roles, si los trascienden y por lo tanto dejamos de ser eso, para ser verdaderamente nosotros. Pero no olvidemos que la mayoría elegen la mentira, por parecer más cómoda y accesible y nos valemos de esos roles para actuar según un papel establecido. Ésto nos da seguridad y nos permite justificar todas nuestras acciones o inaciones, aunque éstas nos priven de nosotros mismos y la verdad está en nosotros esperando a ser descubierta. Jesús lo tenía muy claro y por eso decía: «Yo (Tu) soy (Eres) la Verdad» (nuestro verdadero Yo, claro) o «El Reino de Dios está en vosotros»….Esto último en su época sería pena de Muerte, pues el Reino de Dios para los judíos era la culminación de Jerusalém y sólo lo traería un Mesías. Y así fue.

Hoy en día en las misas siguen hablando del Reino de Dios como algo sobrenatural reservado para los difuntos mejor avenidos y no hablemos de religiones como el Islam o el judaísmo, que hacen de la religión una idolatría en sí misma, con un sistema de sumisión, que roza la crueldad buscando el favor divino. Algunas religiones orientales se acercan más a lo que se refiere Jesús, pero desde una espíritualidad que busca evitar la confrontación con el mundo y el Reino como algo íntimo. Cómo si fuera una Luz de corto alcance y así nos diera sólo calor a nosotros para estar agustito.

La verdad está en nosotros, por qué la sentimos en nosotros, pero es universal y no se puede ocultar.

Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. Lucas (12,1-7)

Para encontrar la verdad y vivir el Reino de Dios aquí en la tierra, lo primero que hay que hacer y lo único, es buscar la verdad, de verdad, sabiendo que mientras más creas tenerla, más lejos estás.

La verdad sólo podemos verla pero no poseerla, como dice el Evangelio «Ven y Verás».

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice:

– «Ven y verás.»
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
– «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. (Jn 1,45-51)

En verdad, la verdad es una actitud de vida, que actúa en nosotros cómo un decapante de todo tipo de capas de pintura que vertemos o vierten sobre nosotros y sobre el mundo, dejando ver su auténtico color.

Una actitud de vida un camino hacia la coherencia, pues la Verdad, primero se hace consciente en nosotros, para luego hacerlo más allá.

Viviendo en la Verdad todos somos auténticos, todo es más auténtico y vemos que los demás también pueden serlo, pues sabemos mejor quienes son y su verdadero potencial.

Al ver todo del color universal, sabes que hay algo de ti en ellos y de ellos en tí.

Sabes que mientras alguno de ellos sea esclavo, tu en parte también lo serás, que mientras te alguien pase hambre, tu la pasarás. Sobre todo los que pasan Hambre de Justicia y de Paz.

No se puede ser libre y no liberar.

Como dijo Pedro Nolasco, fundador de la orden mercedaria, «Libres para Liberar».

Y así se intercambió por un esclavo, con el propósito para liberar uno que si lo era. Y así encontró su liberación.

A nosotros quizás nunca se nos exija tanto, pero si realmente nos liberamos no podremos ser impasibles ante las injusticias, ni vivir al margen de ellas.

Buscando la verdad, nos toparemos con personas de verdad, que nos ayudarán a tener una vida de Verdad y libres de todo lo que nos esclaviza, aunque vivamos en una cárcel, pues nosotros somos nuestro peor carcelero y sólo si trascendemos de nosotros mismos, podremos liberarnos y podremos liberar.

 

 

 

Daniel Almagro

 

 

UNA VIDA PERFECTA

26  Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6: 26-33)

Nos afanamos en conseguir una vida perfecta, autoimponiendonos unas metas más o menos ambiciosas para conseguirlo. Algunos lo consiguen y cuando lo hacen no pasa mucho tiempo en volver a la línea de salida, pues lo que obtiene ( casa, cuerpo, trabajo, proyectos, pareja, hijos, familia, Comunidad etc…) Crea otras necesidades o simplemente la euforia de haber conseguido el objetivo es pasajera, comprobando así que no aportaban lo que necesitábamos para un vida perfecta o simplemente como habíamos imaginado. 
Los que no consiguen lo ambicionado se frustrarán en mayor o menor grado hasta tomar una nueva resolución que tapa la anterior, en apariencia. 
Otro error frecuente es conformismo. 
Al ver que no pueden conseguir los objetivos, cubren sus ambiciones con un tupido velo de falsa indiferencia. Pero esto en verdad es sólo soberbia del que no reconoce su frustración. «A mí ya no me hace falta» «Así estoy bien». Quedándose en un inmovilismo que mira de reojo otras vidas más deseables.
Es difícil evadir está formas tan destructivas de buscar una vida deseable. Desde pequeño nos educan en la posesión y el aparentar. Una vida hacia fuera. Una vida con distintos niveles a alcanzar. Niveles sociales, de formación o educación, de riqueza o posesión y si no llegas al nivel, llega la perdida la perdida de autoestima y autoaceptación. Esto lleva al niño a crear falsas percepciones de si mismo, inflamando lo que el percibe o le hacen percibir como carencias, apareciendo la soberbia, que es una pobreza creadora de muchas otras. Algunos de estos pobres, se vuelven aparentes «pasotas» otros «perturbadores de la fuerza» etc….
¿Entonces cómo se puede conseguir una vida perfecta o cercana a lo deseable?
Y yo os digo ¿Se puede conseguir lo que uno ya tiene?.
¿Pero tengo que ganarme la vida? me diréis y Él nos dice:
¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo? Lucas (9,22-25)
 La vida es algo que nos viene dado, es un fin en sí misma y que por su propia naturaleza se expande, a no ser que alguien la encierre o la desnaturalice, convirtiéndola en una serie de reacciones químicas sin alma, pero con múltiples y contradictorios objetivos. 
Por esto es más importante poner más empeño en Sentir y escuchar el latido de la Vida, que en querer un tipo de vida que puede terminar en muerte.
Hemos creado una vida basada en la posesión que termina por poseernos. Basada en el deseo inagotable y en la saturación de unos sentidos cada vez más atrofiados por la sobrecarga de estímulos.
Hemos descartado la opción de Sentir y saborear, por la de engullir más y más, hasta el empacho o vómito.
El objetivo hoy es dejar los objetivos vanos, para comenzar a hallarnos o encontrarnos y a poder vivir en plenitud (que es el verdadero objetivo). En nosotros encontraremos la vida, que es perfecta en sí misma, pero debemos hacer una onda introspección y para hayarla, debemos silenciar ruidos internos y externos. El ayudar a otros a encontrar su vida, puede darnos muchas pistas para encontrar la nuestra, ya que en todos es la misma. Una vez hayada la fuerza de la vida, hace su cometido, si la dejamos actuar en nosotros y no nos paraliza el miedo al encuentro con nuestro verdadero Yo. Por otro lado, vida material y la espiritual es la misma. La vida espíritual se hace consciente en nosotros, siempre que queramos y pongamos los medios, la material sólo expone los efectos de la Vida en la Materia. (Fruto material)
¡¡¡Pero que fácil es engullir y que difícil vaciarse de lo aprendido!!!
Encontrada la vida en nosotros, la encontraremos en todo y todo ya tendremos. Profundizando en nuestro «Ser» podremos desarrollar nuestros dones y estos nos darán mucho fruto. 
Apreciaremos tanto el vacío como la plenitud, pues nada son uno sin el otro. Vaciandonos para ser recipiente del agua viva y el agua Viva es Viva porque se mueve dando vida por donde pasa y no se queda atascada en ningún lugar. Sólo si servimos de ese agua, seguiremos portando agua viva y quién beba de este agua nunca más volverá a tener sed.
«El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial que brota hasta la vida eterna».
(Juan 4,5-42)
Por lo tanto sólo nos queda vaciarnos para poder ser portadores de ese agua que debemos de empezar a tomar a sorbitos, pues sabemos que el que ha pasado sed no puede tomar agua de golpe. Hay que hacer antes al estómago para que ese agua se asiente y no sea tratada por nuestro cuerpo como mero nutriente.
Con este agua descubriremos el verdadero, sabor y color de las cosas, pues no lo varía. 
Descubriremos que Dios Padre-Madre, no puede hacer nada que no sea perfecto. Cada uno de nosotros somos perfectos para nuestra misión, que no es otra que la de VIVIR en abundancia y en plenitud.
Y la vida engendra vida, si no la desnaturalizamos queriendo poseerla. 
Y la Vida dará sus frutos y «por sus frutos los conoceréis». (Mateo 7-15).

PERTURBADORES DE LA FUERZA

Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían á su bautismo, decíales: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir? (Mateo 3, 7-8)

Los perturbadores de la fuerza reconocen la fuerza, la buscan y van hacía ella, pero la fuerza no cala en ellos. Pueden bautizarse, pero el agua viva no empapa sus complejas e impermeables vestiduras. Sienten el Espíritu, pero el espíritu no puede actuar en ellos, aunque si pueden interferir en la percepción de otros, de hecho no cesan de hacerlo como medio para la autoafirmación, algo que necesitan de continuo para mantener su montaje cara al exterior. 
Los más inteligentes llegan a desarrollar una destreza realmente eficaz a la hora de interferir en la percepción de la fuerza. Y mientras mejor manipulan, más perjudicados resultan, no por la fuerza del espíritu, sino por las suyas, entrando así en una espiral autodestructiva, sólo atenuada por el dolor que produce cada caída al devolverles a la realidad de forma temporal, ya que no tardan en regresar a las andadas, a través de un victimismo crónico que refuerza su versión y visión de su problema, que suele ser el sistema, la gente, sus amigos si los tienen, los grupos que los aceptan o cualquiera que no le sigua el agua.
Esta manipulación y perturbación del medio es lo que los diferencia del verdadero buscador, que llega con humildad, reconoce verdaderamente su pobreza y se deja acompañar, aunque sea un acompañamiento difícil por los hábitos aprendidos.
El perturbador no es malo, pues nadie lo es. El problema es que no son ellos, sino una percepción distorsionada de ellos mismos, que defienden a ultranza por miedo a ver sus carencias y conocer sus intenciones. Realmente son víctimas, pero de ellos mismos. Son dignos de misericordia pero si les das la mano te la devorarán.
No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen. (Mateo 7:6)

¿Entonces que podemos hacer si aparece alguien así en nuestras vidas?
Evitar la confrontación es vital para no reforzar su victimismo. Lo ideal es lo llamado la «No intervención» que es el acompañar sin caer en sus continuas llamadas de atención, sin dejar de escucharles, marcando límites de forma natural y real, para que no acaparen las reuniones ni las conversaciones con sus historias de autoreafirmación, que son realmente buenas y estudiadas.
No olvidemos que ellos suelen ser muy inteligentes, reconociendo a quienes pueden herirles, aunque sea intentando ayudarles, reaccionarán al dolor como un animal herido, sin ningún tipo de control, pudiendo desmesurar su respuesta de forma irreversible. Pensarán que todo el que les descubre quiere hacerles daño y se lo harán, como el Yodo en la herida. 
¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.
Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”. (Lucas 4, 32-37)
Realmente sólo ellos pueden curarse, pero es muy difícil, sobretodo cuando alcanzan una edad, ya que suelen haber creado entorno hostil que refuerza su visión de víctima que debe protegerse y regocijarse en un sufrimiento igual a su descontrolado ego. 
En su interior buscan salvarse como los fariseos que van a bautizarse con Juan, pero su afán de reafirmación y el miedo a aceptar lo que verán les impide mojarse en nada que no sea directamente o indirectamente alimento para su ego.
Pero en ocasiones pueden perder el miedo si ven que son aceptados, perdonados y abrazados como son realmente, pero antes habrá que mantener a raya a todo su No Yo, su montaje caerá por sí mismo tarde o temprano y cuando caiga debe sentirse aceptado.
Lo malo es que es esto puede llegar cuando su vida sea de difícil reconstrucción.
Aún así será algo extraordinario, que merecerá la pena siempre, aunque sea en el último segúndo de su vida en este mundo.
Lo más limitante de todo es el daño ocasionado así mismo y a su entorno. 
Los perturbadores de la fuerza no pueden utilizar la fuerza, pero si pueden inhibir la actuación del espíritu en la gente, convirtiéndose en auténtico vampiros energéticos. Además esto refuerza aún más su montaje, creando una falsa sensación de control sobre otros. 
Es la víctima que hace víctimas.
Si logran una relación, será de dependencia o inmadura. 
Pueden llagar a enfermar a las personas sobre la que ejercen el control o simplemente influencia, y como casi todo lo hacen, no lo hacen  de forma consciente. Una peculiaridad es la de la invasividad con la que suelen actuar en cualquier comunidad con la que puedan relacionarse, introduciéndose gradualmente en las vidas de los miembros hasta ejercer influencia. Tengamos en cuenta que ellos buscan huir del encuentro con su verdadero Yo y miran siempre  hacia fuera. Vidas de otros a los que intentará ayudar sin éxito, provocando una respuesta siempre negativa.
El acompañamiento de estas personas no pueden realizarlo, amigos o familiares, pues ellos ya tienen una respuesta y defensa para cada uno. Tampoco será fácil para un desconocido, ya que pueden llegar a engañarlos si no son personas lúcidas. No hay mejor embustero que el que se ha convencido a si mismo.
Nunca olvidemos que ante los pobres, la única opción es la misericordia*.
Sólo así podremos ser canalizadores de la transformación.
Daniel Almagro
(Misericordia: Poner corazón (-cordia)en las miserias (Miseri-) de cada uno, empezando por la nuestra.

ESPÍRITUALIDAD 3-D

Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.» (Evangelio Mateo 7, 15 – 20).

La Espíritualidad y su fuerza no son el árbol, ni el fruto. Estos son resultado de hacer consciente el espíritu, pues éste se materializa en de fruto, no en sí mismo.
El árbol se nutre desde dentro por la raíz,  pero igualmente lo hace desde fuera, por sus hojas al captar la energía del sol.
Para captar los nutrientes de la Tierra, debemos estar en quietud e introspección. Mientras más profundidad alcancemos, mayor serán los nutrientes. Esta oración contemplativa bebemos realizarla cada poco, porque sin continuidad se seca el árbol. La sabia llega a las ramas y el árbol produce el fruto que si cae en tierra buena, producirá vida,por lo tanto un medio rico en oxígeno que nutrirá a su vez al árbol.
Ésta espíritualidad llega del entorno creado por el árbol, es igual de necesaria que la espíritualidad de la raíz, pero a diferencia de ésta, la que llega del exterior no precisa de ser recepcionada de continuo. Existen momentos en los que no hay luz externa (noche) y la fotosíntesis se interrumpe. Esta interrupción es necesaria como este tiempo donde la respiración se pausa entre la inspiración y a expiración.
En resumen. Nosotros hacemos conscientes el Espíritu y los nutre dando origen a los frutos, que originan la espíritualidad del entorno, que a su vez nos alimenta, produciendose el ciclo vital de la espíritualidad. 

La verdadera visión de la Espíritualidad en en 3D (tres dimensiones).
Y me preguntaréis ¿Falta una dimensión?
así es. Tenemos la espíritualidad que hacemos consciente dentro y la que nos viene de la materialización de fuera, una visión sólo en dos dimensiones. 
Ahora falta la que trasciende a ambas.
La tercera dimensión es la comunitaria, que nace de la unión de dos o más arboles y cuyo resultado es el bosque. El bosque trasciende a los árboles por ser ya una unidad viva de mayor importancia. El bosque crea su propio entorno y clima, produciendo una influencia importante incluso a mucha distancia del bosque.
Los árboles se unen por la raíz, nutriéndose del Espíritu en la oración y se nutre de su entorno al materializarse en trabajo en común, haciendo presentes a Dios en sus vidas. 
«Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Mateo (18,15-20)
El hábitat del bosque puede ser variado, pero siempre aparece una flora y fauna característica. Así el bosque se convierte en un creador de vida para todo el que tiene necesidad. Esa vida no la ha creado ningún árbol ni especie concreta, de hecho lo individuos que crean la comunidad suelen ser de especies diferentes, cada uno con sus características, que bien trabajadas sirven para complementarse. 
El bosque está vivo, se mueve. Puede haber una especie con un carisma predominante, pero abierto a otras especies que ayuden a neutralizar las caracterizaciones o uniformación excesiva de bosque. Terminando por ser un bosque pobre y fácilmente deforestable por cualquier enfermedad que ataque a esta especie concreta. Una comunidad-bosque diversa, es más rica y produce mejores frutos que alimentan el mundo con su ser y con sus obras.
Una espíritualidad que queda en uno mismo, no es espíritualidad realmente, pues si es, es como la luz. Se extiende alrededor nuestro. Por esto, todas estas corrientes de espíritualidad new-age, solo para mí, no deja de ser sólo una pre espíritualidad con frutos inmaduros.
Pues la Espíritualidad es en 3-D y nos trancendie a cada paso, transformándonos de dentro hacia fuera, nuestro medio y buscando siempre unir un bosque, donde pueda trascender, dar cobijo y pan a muchos. 
El pan no se da, es el pan que se endurece y se enmohece con el tiempo.
El pan que se entrega es el pan que perdura, pues ha trascendencido en la acción de entregarse, aunque no lo coma nadie. 
Daniel Almagro.